viernes, 23 de mayo de 2014

I Certamen de Blogs “Familias Deseadas”

Hace unos días Interfertility escribió un comentario en una de las entradas de mi blog invitándome a participar en su I Certamen de Blogs “Familias Deseadas”.

A decir verdad, al principio pensé en ignorar el comentario y no participar en el certamen pero según han ido pasando los días y aumentando mi deseo de ponerme en contacto con más mujeres que viajan en el mismo barco que yo, he cambiado de opinión y acabo de mandarles un email pidiéndoles que me inscriban. He leído que las votaciones empezaron ya la semana pasada pero que continuarán hasta el 1 de septiembre, así que parece que todavía hay tiempo para inscribirse.

Supongo que el por qué de mi larga reflexión sobre inscribirme o no al certamen tiene que ver con la educación que me han dado. Mi padre siempre me decía “no te fíes ni de tu padre” y eso es algo que he interiorizado desde siempre y que se ha convertido en mi modo de vida.

Aunque muchas veces soy impulsiva y tomo decisiones a lo loco con cosas que no tienen importancia, cuando se trata de algo importante, me paro a pensar y a evaluar las ventajas y los inconvenientes y a imaginar lo que se me puede venir encima en caso de tomar la decisión incorrecta.

Por eso me he tomado mi tiempo con esto del certamen.

Lo primero que pensé es que con la cantidad de blogs buenísimos que hay por ahí, no tenía ninguna posibilidad de ganar así que… ¿para qué presentarme? (1 punto en contra)

Después pensé en los intereses que podría tener esta empresa a la hora de crear el certamen. Por lo que he leído, Interfertility es una empresa que asesora a parejas que han decidido tener un hijo a través de gestación subrogada en EEUU, lo que en España conocemos como “vientre de alquiler”. No estoy muy informada ni tengo capacidad para juzgar sobre este tema así que me ha sido imposible tomar la decisión sobre si quiero o no hacer publicidad en mi blog sobre una empresa que se dedica a esto (1 punto neutro).

¿Qué gana esta empresa con este certamen? Pues imagino que publicidad, ¿no? Y sólo por eso, porque nunca me ha gustado lo de la publicidad gratuita, estaba a punto de ignorar el certamen y no presentarme (1 punto en contra)

Pero… ¿de verdad sería publicidad gratuita? ¿No me estaría haciendo también a mí misma publicidad a cambio de hacerles publicidad a ellos? ¿No aumentaría mi número de lectoras por participar y poner un link de mi blog en la web de esta empresa? ¿No conocería gracias a ellos más blogs de personas que están en mi misma situación? ¿No me pondría en contacto con otras mujeres con las que podría hablar de mis problemas y, quién sabe, buscar soluciones? (1 punto a favor).

Hagamos recuento. -1 + 0 - 1  + 1 = Scheiβe! ¡Número negativo! ¡Tengo que pensarlo otra vez!

Bueno, a lo mejor mi último argumento debería contar más, ¿no?

Contemos de nuevo: -1 + 0 - 1  + 3 = ¡+1! ¡Perfecto! ¡Me presento al certamen!

Eso sí, no voy a pediros el voto. Últimamente me he dado cuenta de que en Facebook y otras redes sociales muchas personas escriben cosas como “mi hermano participa en tal concurso, por favor, entra aquí y vótalo” y mucha gente sin pensar que podría haber otros participantes que se pueden merecer más el premio votan al hermano o a la amiga de la amiga del primo de fulanito y al final gana el que menos se lo merece.

Por eso yo he decidido no pediros el voto. Pero sí quiero invitaros a que entréis en la web, pinchéis en algunos de los enlaces de los blogs que se presentan al certamen y que votéis al que más os guste. La web es ésta:



Y también os invito a que participéis. Sé que alguna de vosotras ya se ha apuntado, pero por si acaso hay alguna interesada más, al final de la lista de los participantes tenéis información sobre cómo inscribiros.

Hay 3 premios en total. El primer premio es en metálico (300€ y diploma físico y virtual) y el segundo y tercer premio son dos accésits (palabra que no había oído en mi vida) de carácter simbólico con diploma físico y virtual también.

La entrega del premio será el 18 y 19 de octubre en Madrid.

En caso ganar y vivir en España (bueno, mejor dicho, en la Península), la organización ofrece transporte y alojamiento para ir a recoger el premio. Para los que, como yo, no viven en España, la única posibilidad sería recoger el premio por videoconferencia.

Bueno, y eso sólo en caso de que se quiera desvelar la verdadera identidad. En caso de querer mantener el anonimato, parece que el ganador tendrá la obligación de donar el importe del premio a la ONG que prefiera.

Yo ya tengo claro que mantendría el anonimato (aunque todavía no sabría a quién donar el premio), pero… ¿qué creéis que harán los demás?
¡Suerte a todos los participantes!

lunes, 19 de mayo de 2014

Sueño roto

Hoy he decidido no hablar sobre mí y pasaros la pelota, es decir, cederos la palabra y que seáis vosotras las que me pongáis al día.

Para eso he pensado en haceros algunas preguntitas. Podéis contestarlas todas o, si preferís, sólo algunas o, incluso, dejarlas todas sin contestar. Vosotras decidís.

La información que me deis es, como siempre, sólo para calmar mi conciencia, para intercambiar opiniones con vosotras… De ninguna manera voy a utilizar esta info que compartáis conmigo con fines lucrativos o para enviársela a terceras personas… Espero que confiéis en mí.

Si alguna de vosotras tiene ganas de contestarlas pero no quiere hacerlo por aquí, puede enviarme un email a ciconia (punto) alemania (arroba) gmail (punto) com

También podéis añadir preguntas que os parezcan importantes y que a mí no se me hayan ocurrido.

Bueno, ahí van las preguntas.

1. ¿Cuántos años aproximadamente tienes?
2. ¿Cuánto tiempo llevas buscando bebé o, de haber sido ya mamá, cuánto tardaste en quedarte embarazada?
3. ¿Cuál es, según los médicos, la causa de tu infertilidad o de que hayas tardado tanto en quedarte embarazada?
4. ¿Cuál es, según tu opinión, la causa de tu infertilidad o de que hayas tardado tanto en quedarte embarazada?
5. ¿Usaste anticonceptivos hormonales antes de empezar la búsqueda? De ser así, ¿cuáles usaste y durante cuánto tiempo?
6. ¿Qué efectos secundarios notaste con los anticonceptivos?
7. ¿Tuviste problemas con tu libido mientras los usabas? De ser así, ¿cuándo volvió?
8. ¿Tuviste reglas normales después de dejarlos?
9. ¿Has ido alguna vez a un endocrino? De ser así, ¿te ayudó? ¿Cómo salieron tus análisis hormonales?
10. ¿Tienes o has tenido problemas con la tiroides? ¿Mejoraron los problemas con medicación?
11. ¿Te has hecho una laparoscopia? De ser así, ¿te dijeron que tus trompas estaban obstruidas?
12. ¿Tienes o has tenido endometriosis?
13. ¿Mejoraron tus posibilidades de quedarte embarazada tras operarte de endometriosis?
14. ¿Tienes síndrome de ovarios poliquísticos? De ser así, ¿cómo y cuándo te lo diagnosticaron?
15. ¿Qué métodos para concebir has probado ya o probaste antes de quedarte embarazada?
16. ¿Cuál funcionó y cuál no?
17. ¿Has tenido un aborto después de quedarte embarazada a través de reproducción asistida?

Según he ido escribiendo estas preguntas, he dejado volar mi imaginación y he soñado con la idea de traducir las preguntas a diferentes idiomas, crear una encuesta en una web gratuita, enviarla por internet a todas partes del mundo (por Facebook, a blogueras, en foros…), recibir miles o millones de encuestas rellenadas y ponerme en contacto con una universidad o institución que nos tome en serio y que con nuestros resultados realice estudios sobre las causas de la infertilidad y los efectos de las hormonas en mujeres infértiles.

Pero sí, me temo que ha sido sólo eso, un sueño. Me temo que, a pesar de que en internet muchas cosas han sido posibles, ésta no lo será, no traduciré las preguntas a otros idiomas, no enviaré la encuesta a otras mujeres, no me contestará nadie, no me pondré en contacto con nadie que pueda analizar los resultados…

Y los médicos seguirán dando palos de ciego con sus tratamientos, seguirán recetando hormonas sin informar de los posibles daños que nos puedan provocar, las farmacéuticas seguirán haciéndose de oro con estos tratamientos y nosotras seguiremos sin cumplir nuestros sueños de ser madre.

Lástima que mi sueño se haya roto ya mucho antes de empezar a soñar…

jueves, 15 de mayo de 2014

Efectos secundarios del tratamiento con Gonal F., Ovitrelle y Duphaston

Otra vez he tenido un montón de cosas que hacer en los últimos días y no he tenido tiempo para escribir. ¡Lo siento! Pero si os digo la verdad, tampoco es que haya pasado nada interesante que contar, así que no os habéis perdido nada.

Estoy ya a mitad de mi segundo ciclo con Gonal F., Ovitrelle y Duphaston (ya sabéis que el primer intento no funcionó) y quiero contaros cómo va todo por ahora.

No sé muy bien por qué pero este ciclo creo que está teniendo menos efectos secundarios que el ciclo pasado. Puede que se deba a que mi cuerpo se está acostumbrando a las hormonas (del hámster chino ese) o puede que se deba a las dosis de Gonal F. que me estoy inyectando.

El mes pasado estuve inyectándome 37,5 i.E. de Gonal F. durante 7 días (aunque tendría que haberlo hecho durante 8) y 50 i.E. desde el día 9 hasta el día 16. Este mes, como no podía pasarme por el KiWuZe para hacerme el primer Ultraschall hasta el día 11 del ciclo (tendría que habérmelo hecho el día 9), la Doctora T. me recomendó que fuera alternando las dos dosis desde el principio hasta el día que me hiciera el Ultraschall, y así lo estoy haciendo: un día me me he inyectado 37,5 i.E. y otro me he inyectado 50. ¿Eso es normal?

Lo que sí he notado este ciclo es que he tenido una regla de 5-6 días, cosa que me ha alegrado un montón. ¡Hacía tanto tiempo que no tenía una regla tan larga! Mientras usaba los anticonceptivos orales tenía reglas de esas artificiales de tres días y cuando los dejé se redujeron hasta llegar muchos de ellos a durar tan sólo dos días, de los cuales sólo uno era regla de verdad y el otro sólo un leve manchado oscuro. En los casi dos años que hace que dejé el Nuvaring sólo he tenido dos reglas de aproximadamente 5 días, y creo que una fue en uno de los ciclos en los que tomé Clomifen. Esta vez creo que se debe a la toma de Duphaston del mes pasado, que aunque no sirvió para retrasarme la regla ni alargarme el ciclo, sí creo que la progesterona me produce reglas de mayor “calidad”.

Lo que también noté ya el mes pasado y estoy notando todavía más este ciclo es que mi vagina produce una mayor cantidad de flujo que en el tiempo que tomé los anticonceptivos y también desde que los dejé. El mes pasado, sin embargo, creo que no he tenido el moco cervical del tipo “clara de huevo” pero sí algo bastante parecido.

Otra cosa que he apreciado, y que me encanta, es que ha habido cambios en mi libido desde que me inyecto Gonal F. Aunque este mes, por desgracia, el aumento de libido ha sido bastante ligero, el mes pasado fue, durante cuatro o cinco días, una pasada.

Este mes me he dado cuenta, de nuevo, de cuánto me gustan los chicos. Los miro en la calle, en el tren, en la panadería, en el trabajo… Me gustan sus ojos, sus manos, sus brazos, su culo… Veo a mi marido y no hay nada que no me guste de él, me emocionan sus ojos, me vuelve loca su sonrisa, me alteran sus brazos, me atrae su culo…

Por desgracia, este mes la libido se ha limitado a eso, a sentirme atraída por él… por ellos… El mes pasado, por suerte, fue algo más allá y durante cuatro o cinco días no podía quitarme de la mente la idea de tener sexo. Fueron unos días duros en los que mi marido estaba de viaje de negocios y yo no paraba de desearlo, de esperarlo, de soñar con él, quería hacer el amor con él como nunca en los últimos… uf, prefiero no calcularlo. Lástima que justo esa semana él no estuviera aquí. Este mes, como os he dicho, sí he notado un aumento en la libido pero por desgracia no lo suficiente como para disfrutar de la sexualidad como “antes”. ¿No es mala suerte la mía?

Quiero creer que esta diferencia entre este mes y el mes pasado se debe a la forma de inyectarme el Gonal F. este mes. No sé si este mes funcionará este tratamiento, pero si no funciona, el mes que viene me gustaría hacerlo como lo hice el mes pasado, nada de alternar sino empezar con poco y subir de golpe la dosis y mantenerla o incluso inyectarme 50 i.E. desde el primer día,  a ver si así me sube la libido otra vez. ¿Y cuándo volverá mi libido sin necesidad de inyectarme al hámster chino? ¿Volverá algún día sin más?

El dolor de pechos es otro de los síntomas que tengo con el tratamiento. Desde el día siguiente a inyectarme el Ovitrelle hasta el segundo o tercer día de la regla tengo unos dolores de pechos bastante molestos. El mes pasado no estaba muy segura de qué había producido estos dolores, pero este mes ya no me queda ninguna duda de que es por el Ovitrelle: me lo inyecté ayer por la tarde y esta mañana al levantarme ya me dolían. Y no sólo es que me duelan, es que además se me ponen duros y creo que hasta aumentan de tamaño. De hecho, creo que han vuelto al tamaño y la consistencia que tenían antes de tomar la píldora.

Por último, otro de los cambios más notables fue, el mes pasado, la aparición del SPM (síndrome premenstrual). Como ya os conté aquí, un par de días antes de que me bajara la regla me sentí superdeprimida y el mismo día incluso tuve un ataque de llanto. ¡Qué mal lo pasé! Eso sí, no sé si fue un caso aislado o si este mes se repetirá de nuevo, tendré que esperar todavía dos semanas para saberlo.

Por suerte, todos estos efectos secundarios que menciono no son nada en comparación con todo lo que pone en los prospectos. Además, todo lo que he sentido con el tratamiento (mayor duración de la menstruación, aumento de libido, mejora del humor en la primera parte del ciclo y SPM al final, dolor de pechos, etc.) es lo que sentía cada mes en mi vida pre-píldora. Es decir, éstos son los síntomas que para mí eran normales según la fase del ciclo en que me encontrara y que desde que empecé a tomar la píldora desaparecieron.

Vosotras diréis lo que queráis, que si qué engorro de síntomas, que si estoy mejor sin ellos…  pero yo estoy deseando ser la misma de antes, que vuelvan mis síntomas y me demuestren que sigo viva, aunque los últimos años haya parecido lo contrario.

lunes, 12 de mayo de 2014

La Doctora Muda

Recordadme que en mi próxima vida me haga ginecóloga. Y es que estoy harta de ir al KiWuZe y no entender nada de lo que me dicen, harta de salir de allí convencida de que hay algo que no cuadra, harta de no saber qué decir exactamente para conseguir que la Doctora T. (y desde hoy también sus colegas) se tome algo más de tiempo y me explique las cosas.

Acabo de salir de la consulta del KiWuZe. Hoy no estaba la Doctora T. así que me ha atendido su colega, la Doctora Muda. Creo que nunca en toda mi vida me ha atendido un médico que hablara menos que la que me ha tocado hoy. No es sólo que fuera parca en palabras es que, además, cada vez que la miraba de frente ella me rehuía la mirada, como si tuviera miedo de mirarme, como si le fuera a hacer algo. Muy raro, de verdad, me ha resultado una situación de lo más desagradable. No entiendo cómo alguien así (extremadamente tímida) ha elegido tener una profesión en la que continuamente tiene que estar relacionándose con gente.

Pero bueno, dejemos a la pobre mujer y vayamos al grano.

De las pocas frases que me ha dedicado he entendido lo siguiente:

- todo tiene muy buena pinta
- tengo dos folículos en el ovario izquierdo, uno de ellos de 1,4cm
- no tengo ningún folículo en el derecho
- tampoco tengo nada raro en el ovario derecho que explique los dolores que siento desde el Ovitrelle
- mi endometrio mide a día de hoy 1,9 cm
- tengo que seguir inyectándome Gonal F. hoy y mañana y el Ovitrelle el miércoles
- tengo que tomar Duphaston a partir del viernes, esta vez dos cápsulas diarias en vez de una
- ¡no tengo que volver al KiWuZe en lo que me queda de ciclo!

Os aseguro que todo lo que he entendido es lo que ha dicho, ni más ni menos. Quiero decir que como sólo ha dicho esas frases, despacito, sin adornos, sin coletillas, sin nada, al grano, pues no hay nada que haya podido malinterpretar.

De todas formas… ahí van mis preguntas:

- ¿cómo es que ovulo otra vez con el ovario izquierdo si el mes pasado ovulé con ese ovario también?
- ¿por qué no ovula este mes el ovario derecho si se supone que se turnan los dos ovarios?
- si no hay nada raro en ese ovario, ¿por qué me duele?
- ¿por qué con un folículo de 1,4 no me sube la dosis de Gonal F. para los próximos días, aunque la Doctora T. me la subió incluso con un folículo de mayor tamaño?
- ¿por qué tengo que pincharme el Ovitrelle pasado mañana, día 13 del ciclo, aunque el ciclo pasado me lo puse el día 17?
- ¿por qué el mes pasado me pasé día sí y día no en el KiWuZe y éste con una Ultraschall me dicen que ya no tengo que volver? (de esto no me quejo, ¡es genial!)

¡Ay, cómo me gustaría ser ginecóloga y saber las respuestas a todas estas preguntas! Pero eso, como he dicho, tendrá que ser en otra vida porque me parece que ya ésta será imposible.

Bueno, también me valdría tener a un familiar o a amigo/a que me explicara todo con calma.

¿O a alguna de vosotras? :-)

viernes, 2 de mayo de 2014

Ya podéis descruzar los dedos :(

No había terminado de escribir la entrada anterior y ya casi sabía que todo lo que había escrito en ella dejaba de tener sentido.

El miércoles, después de un día agotador, me sentí de repente superdeprimida. Ideas deprimentes y sin sentido no dejaban de cruzarse por mi cabeza, las lágrimas no paraban de asomarse a mis ojos y una angustia existencial se hacía cada vez más notable en todo mi ser. Poco después de las nueve me fui a la cama a punto del delirio, preguntándome si ésta era la vida que quería seguir llevando, si éste era el país en el que quería seguir viviendo, si no sería mejor mandarlo todo a la mierda y volver a… ¿adónde? Sumida en estos pensamientos por fin me quedé dormida.

Pero al día siguiente (ayer) todo seguía ahí: “¡Mi vida es una mierda!”, no paraba de decirme, “este país me está matando, no paro de trabajar y… ¿para qué si después no me queda nada a lo que agarrarme para ser feliz?” Por supuesto que la que más sorprendida estaba de que estos pensamientos tuvieran lugar en mi cabeza era yo misma, pero el pobre de mi marido no salía de su asombro y no paraba de decirme que lo más seguro es que estuviera embarazada y que mis hormonas se estaban volviendo locas. ¡Ojalá hubiera tenido razón!

Me pasé un buen rato llorando y todavía seguiría haciéndolo si no fuera porque ayer era el cumpleaños de mi suegra y hemos tenido que venir a pasar el puente a su casa. En circunstancias normales esto me habría parecido bien, pero ayer esto era otra de las cosas que más me deprimían. Saber que en España estaba mi familia disfrutando de un maravilloso día de playa mientras yo estaba en casa de mi suegra, un día lluvioso, con un montón de gente a la que no conocía (y que, sinceramente, en ese momento tampoco tenía ganas de conocer) me mataba de pena. Que si “bitte schön”, “danke schön”, “könnten Sie bitte…?”  y un largo etcétera de frases formales por el estilo, que si “¡qué bien te queda el bebé (mi sobrino político) en brazos! ¿Para cuándo un bebé propio?” y todo eso… ¡Noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo! ¡Quiero irme de aquí yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

No sé si alguien me lo notó pero, la verdad, ¿qué me importaba? ¿Acaso tenemos que estar todos siempre de buen humor? ¿No podemos sentirnos mal de vez en cuando?

Por suerte, además de toda esa gente desconocida, estaban mis cuñados y mis sobrinos políticos (y mi marido, claro) y con ellos me lo pasé superbién. Pintando con la mayor, jugando al pilla-pilla con el mediano y dejándome babear por el bebé.

Y sí, claro, a veces los miraba y me preguntaba “¿por qué no puede ésta ser mi vida? ¿Cuándo me tocará a mí?” pero eso no habría hecho más que estropear el buen momento que estaba pasando e hice todo lo posible por reprimir esos pensamientos.

Y de repente todo tuvo sentido. Fui al baño y ahí estaba.

Me quedé en estado de “Schock” (no sé cómo se escribe en español): ¿No se suponía que hasta tres días después de dejar el Duphaston no podría bajarme a regla? Pues ahí estaba.

Y no, no era una Schmierblutung marrón como cada mes desde que dejé los anticonceptivos. Era bien roja, así que no había ninguna duda de que eso que había visto no era el sangrado de implantación.

Por cierto, me pregunto a veces si el sangrado de implantación existe de verdad o si tan sólo es un mito (como tantos otros que hay en esto de la maternidad). A veces creo que el sangrado de implantación tan sólo es un concepto que algún desaprensivo se inventó para hacer sufrir más aún a las mujeres que llevan meses o años intentando quedarse embarazadas. Un clavo ardiendo al que muchas nos agarramos durante unas horas para no perder la esperanza tan rápido de que haya funcionado. Una idea que reprimo siempre porque sé que la caída será más grande que si desde el primer momento me convenzo de que hasta aquí hemos llegado, de que el ciclo se ha completado y de que con esa mancha roja empieza el siguiente.
Pero sí, os confieso que estaba tan confundida, por eso que os he dicho antes de que no creía que fuera posible tener la regla mientras se tomaba el Duphaston, que por un momento sí pensé al principio que pudiera serlo. Pero a las pocas horas ya estaba claro que era la regla de verdad.

Hoy me siento bastante mejor. Las ganas de llorar se me han pasado. Los deseos de irme para siempre de Alemania también. Y aunque el agobio por el trabajo, mi anhelo de tener más vida social y la tristeza por no tener a mi familia (española) cerca siguen ahí, con la llegada de la regla me he quedado aliviada.

Hacía años que no tenía una depresión como la que he tenido en los últimos días. Antes de empezar a tomar la píldora, raro era el ciclo en el que unos días antes no tuviera el SPM (síndrome premenstrual) pero desde que empecé con la píldora (también mientras usé el Nuvaring) hasta este ciclo, el SPM no había vuelto a hacer su aparición.

Que con el Duphaston haya vuelto el SPM (he leído en internet que es normal) y que con el Gonal F. haya vuelto, aunque sólo por un par de días, mi libido, me confirma que lo que me pasa a mí es que mis hormonas no están bien y que, si alguien se tomara la molestia de mirármelas, volvería a ser la que fui antes de la píldora con un tratamiento hormonal más completo.  Ésta es la única razón por la que puedo hablar de alivio cuando os hablo de la llegada de la regla.

Ahora lo que me agobia es empezar de nuevo: que si las inyecciones de Gonal F. y Ovitrelle, que si las constantes idas y venidas del KiWuZe, que si las múltiples Ultraschall, que si el sexo programado, que más Duphaston… ¡No quieroooooooooooooooooooooooooooo!

Esta mañana he llamado a Doctora T. para concertar la nueva cita con ella, para concretar los pasos a seguir este nuevo ciclo, para que sepa que otra vez soy parte de ese tanto por ciento de las estadísticas en que su tratamiento no ha funcionado…

No he podido hablar con ella. A la espera estoy de que tenga un hueco entre sus pacientes y me llame para ver qué tengo que hacer ahora.

¿Cómo decirle que ya no tengo más ganas?, ¿qué quiero tirar la toalla?, ¿que quizás sea mejor esperar a la cita con el endocrino antes de volver a pincharme o a tomar más pastillas?

Me conozco. No se lo diré.

Hoy empieza el nuevo ciclo: el segundo intento de Gonal F. + Ovitrelle + Duphaston

¿Me desearéis suerte otra vez?

Edito:

Acaba de llamar la Doctora T. Ella también estaba bastante sorprendida de que me hubiera bajado la regla aunque seguía tomando el Duphaston, lo que le ha hecho pensar que posiblemente la dosis era demasiado baja.

Me ha indicado cómo seguir el próximo ciclo con Gonal F. y cuándo tengo que volver a hacerme el Ultraschall y me ha dicho que está segura de que lo conseguiremos aunque este ciclo no haya funcionado. A ver si tiene razón.

jueves, 1 de mayo de 2014

Mientras espero...

Estos días he estado hasta arriba de trabajo y no he tenido mucho tiempo para continuar con el blog, por eso el lunes no publiqué nada y tampoco he podido contestar a los nuevos comentarios que habéis ido escribiendo en los diferentes temas. Prometo hacerlo en cuanto tenga un ratito.

Como ya sabéis, no hay mal que por bien no venga, así que al igual que no he tenido tiempo para escribir una nueva entrada en el blog, tampoco lo he tenido para comerme la cabeza con esto de la infertilidad o con la duda constante de si habrá funcionado o no el tratamiento con Gonal.

Sí es verdad que varias veces al día se cruza por mi mente como un rayo el tema, más que nada porque sigo con dolor de pechos (ni más ni menos que la semana pasada, sino igual) y porque de vez en cuando siento de nuevo esa presión a la altura de los ovarios. No es que piense que puedan ser síntomas de embarazo (todavía es muy pronto, estoy en el día doce post-Ovitrelle) pero sí que pienso a veces en los cambios y señales que se producen o se han producido en mi cuerpo por la toma de los diferentes medicamentos de los últimos meses (por suerte no muchos).

Y sí pienso en los motivos por los que esta vez sí debería funcionar y en las (pocas) ventajas de que no funcionara.

Entre las razones por las que creo que este último tratamiento debería funcionar este ciclo se encuentran:

- porque sí (ésta es la mejor, ¿no creéis? ;-) )
- porque en ninguna etapa de mi vida me he imaginado mi vida sin ser madre
- porque no hay nada en el mundo mejor que los niños y mi vida no estaría completa sin ellos
- porque no quiero tener a mi primer bebé a la edad en que mi madre tuvo el cuarto (poco me falta), ya no sólo por el estado físico sino porque no quiero tener con mis los mismos conflictos generacionales que tuve con mi madre
- porque estoy harta de formar parte de las estadísticas siempre dentro de ese tanto por ciento de mujeres en que el tratamiento no ha funcionado
- porque mis padres se están haciendo mayores y me gustaría que mis hijos todavía tuvieran la posibilidad de disfrutar unos años de los abuelos (aunque vivamos en otro país)
- porque mis sobrinos a este paso podrían ser los tíos de mis hijos en vez de sus primos
- porque los hijos de mis amigas ya tienen uno, dos e incluso tres años y como tarde mucho yo en tener uno, los hijos de mis amigas no querrán jugar con él por ser tan pequeño
- porque no debe de ser bueno meterse tantos medicamentos u hormonas (ya cometí el error de tomar la píldora y de usar el Nuvaring) y preferiría no tener que seguir más tratamientos
- porque estoy harta de ir al médico y de los viajes al KiWuZe (y eso que acabo de empezar)
- porque no me imagino un año más trabajando al ritmo al que he trabajado en los últimos años
- porque por fin podríamos planear el futuro (ésta es de mi marido, tan alemán él, jajaja)

Entre las ventajas de que este tratamiento no funcione este ciclo están:

- que me compré un billete de avión para ir de vacaciones a España el mes que viene y tendría que hacer uso del seguro de cancelación en caso de que no pudiera volar (o mejor dicho, en caso de que no quisiera volar, ya que creo que después de tanto esperando para quedarme embarazada, me daría miedo volar si lo consiguiera esta vez)
- que tendría que quedarme en Alemania en verano y yo necesito este año, como nunca, vacaciones en la playa (española, no me vale el Mar del Norte o el Báltico)
- que no quiero que mi bebé nazca en la primera semana de enero o, peor aún, a finales de diciembre en caso de que se adelantara
- que ya no tendría motivos para seguir escribiendo este blog, aunque seguro que, como muchas de vosotras, escribiría uno nuevo sobre la experiencia del embarazo

¿Se os ocurre algo más?

La verdad es que sigo bastante convencida de que el problema por el que no me quedo embarazada es porque alguna de mis hormonas no está bien y, llamadme paranoica si queréis, que nadie hasta ahora me ha tomado lo suficientemente en serio como para hacerme un análisis hormonal completo que lo confirme, así que de alguna manera podría decirse que no tengo ninguna esperanza de que este tratamiento vaya a funcionar conmigo. Sin embargo, confieso que una pequeñísima parte de mí todavía espera que ocurra un milagro, que el Gonal F. y el Ovitrelle haya influido mis hormonas de alguna manera y que sea éste el ciclo en el que pueda cumplir el sueño de mi vida de tener a mi bebé, que éste sea el…

¡¡¡CICLO C!!!

De hecho, la anterior lista y el hecho de que el número de ventajas de estar embarazada supere con creces al de las ventajas de no estarlo demuestran que éste es el mes M, es decir, el mes perfecto, así que sí,  este mes tiene que funcionar.

¡Sigamos cruzando los dedos!

viernes, 25 de abril de 2014

Ovitrelle

En mi entrada anterior os he contado que este ciclo estoy siguiendo un tratamiento con Gonal F., Ovitrelle y Duphaston. Como ya os he contado mis experiencias con Gonal F., hoy quiero contaros mi experiencia con Ovitrelle, un medicamento que contiene coriogonadotropina alfa, fabricada, según el prospecto, a través de técnicas de ADN recombinante en las células de los ovarios del hámster chino (otra vez este dichoso animal).

Todavía no me puedo creer que todo haya salido bien con este medicamento. Ya sabéis que soy un desastre y no me habría extrañado que otra vez hubiera tenido problemas para comprarlo o algo así. Bueno, aunque a decir verdad, tan fácil no fue todo. Os cuento.

Como no quería que me pasara lo mismo que con Gonal F., esta vez me estudié, casi de memoria, la receta. Y como sabía que cuando llegara a mi ciudad iba a ser demasiado tarde para pedir algo en la farmacia (no suelen tener ese tipo de medicamentos vorrätig) y que al día siguiente era festivo, llamé ya desde el tren (¿recordáis ese sitio tranquilo y agradable del tren del que os hablé?) y pedí los dos medicamentos que me había recetado la Doctora T. esa misma mañana: Ovitrelle y Duphaston. No hubo grandes problemas (excepto que tuve que deletrear varias veces el nombre de los medicamentos y contestar algunas preguntas sobre mi seguro médico) y pude recoger las dos cosas ese mismo día antes de que cerraran.

Cuando fui a la farmacia a recogerlos, me preguntó la farmacéutica si ya me había puesto la inyección antes o si me habían enseñado exactamente cómo se ponía. Cuando le dije que me había estado pinchando Gonal F. y que esperaba que fuera igual, me dijo que eran dos tipos de inyección totalmente diferentes (Gonal F. es una pluma precargada y Ovitrelle una jeringuilla de verdad) y que ella ni loca se la pondría sola.

“¿Y ahora qué hago?”, pensé. Yo que estaba tan segura de mí misma y llevaba varios días pensando que iba a ser capaz de hacerlo todo sola, viene ésta ahora y me dice que ni de coña lo haga yo sola. Bueno, pues otro sábado que tengo que pasarme por la consulta del médico de cabecera para que me pinche la enfermera loca de la otra vez.

Y allá que me fui el sábado por la mañana, lo antes posible para que no hubiera demasiada gente en la consulta y para no “fastidiarle” las vacaciones a la familia (teníamos visita y teníamos planes de pasar el día fuera). Y cuál fue mi sorpresa cuando leí el cartel: “Cerrado por vacaciones. Para casos de urgencia, diríjase al Doctor X en la X-Straβe”.

¿Y ahora qué coño hago? “Piensa, Cigüeña, piensa”. “¿Y si voy en un momento a la X-Straβe? No, mejor me paso por la farmacia y a lo mejor un alma caritativa me la pone”. “Lo siento, aquí por razones jurídicas nos está terminantemente prohibido hacer ese tipo de cosas. Vaya a la Y-Straβe que ahí están de guardia siempre y allí seguro que se la ponen sin problemas”. Y de nuevo: “Piensa, Cigüeña, piensa”. “¿Y si hay demasiada gente allí y tengo varias horas a la familia esperando en casa? ¿Y si me la pongo yo sola? ¿Y si le pregunto a mi cuñada o a mi suegra (que no sabían nada de la movida, por cierto) si me la pueden poner?” Y por fin me decidí: Volví a casa y le pregunté a mi cuñada si me la ponía ella. Y aunque me contestó algo así como “eso está chupado”, nada más preguntarle cambié de opinión y decidí que me la pondría yo sola.

Me encerré en el baño con el alcohol, el algodón y el Ovitrelle. Leí las instrucciones y me puse manos a la obra. Me froté la barriga con el alcohol, me lavé bien las manos y cogí la jeringuilla.

Primer intento: Cogí un michelín con los dedos pulgar e índice y me acerqué la punta de la jeringuilla a la piel con la intención de introducirme despacio la aguja y… no funcionó. Scheiβe, parece que eso de que hay que ponerse la inyección como si fuera un dardo (así lo pone en el prospecto) va a ser verdad. “¿Tendré valor?” Ya notaba el latido de mi corazón más rápido de lo normal y el sudor por todo el cuerpo.

Segundo intento: Volví a coger el michelín, puse la jeringuilla a unos centímetros de la piel, conté hasta tres, mentira, hasta dos, y… ¡zas! Ahí estaba la aguja, dentro de mi michelín. Ahora sólo faltaba apretar el botón para introducir el líquido. Y así lo hice.

Y justo en ese momento es cuando me di cuenta de que otra vez había cometido un error. ¡Había olvidado mirar si la jeringuilla tenía una burbuja de aire! Y cuando ya tenía la aguja dentro, ahí apareció la gran burbuja nadando en el líquido. “¿Y ahora qué hago? ¿Sacarme la aguja, sacarle el aire y pincharme otra vez? ¡Ni de coña! ¿Y si, como en las películas, me inyecto el aire, me llega al cerebro y me muero?” Por suerte, pude poner la jeringuilla de tal forma que el aire se fue para atrás y pude inyectarme el líquido sin mayor problema. Eso sí, con mucho cuidado para no inyectarme al final también la burbuja de aire que había visto. Algo de aire sí debió de entrar (¡aunque sigo viva!) porque, cuando se acabó el líquido, oí una especie de pedorreta, la señal de que ya no tenía que pulsar más.  

Saqué la aguja y respiré hondo. En ese momento sentí, por un lado, orgullo por haber sido capaz de hacerlo sola. Por otro lado, tristeza y desesperación por tener que pasar por algo así para ser madre. ¿Por qué yo?

Y milésimas de segundo después… ¡Uy, cómo pica esto! ¿O es dolor?

Estuvo molestándome unos minutos más, pero no lo suficiente como para no poder disfrutar de un día maravilloso en el zoo con la familia. Aquí os dejo una fotillo de mi amiga la cigüeña, que también andaba por allí y a la que di mi tarjeta de visita para que supiera adónde tenía que llevar el próximo bebé. ¡Espero que sepa leer! :)


¡Uy, casi se me olvida hablaros de los efectos secundarios del Ovitrelle!

 La verdad es que no tuve ninguno, menos mal, porque el prospecto te dice que te puede pasar de todo,  como con casi cualquier medicamento. Lo que sí sentí es que los tres o cuatro primeros días tuve un dolorcillo a la altura del ovario derecho. De hecho, si no fuera porque unos días antes la Doctora T. me dijo que iba a ovular con el izquierdo y que en el derecho sólo había folículos de pequeño tamaño, me habría pensado que tenía un quiste. Desde hoy ya no siento nada en ese lado así que a lo mejor, quién sabe, eran gases o algo intestinal.

También desde pocas horas de ponerme la inyección (¿o fue al día siguiente? ya no me acuerdo) me empezaron a doler los dos pechos como si tuviera el síndrome premenstrual. Desde que dejé los anticonceptivos hormonales sólo una o dos veces tuve este dolor de pechos desde el día de la ovulación. No sé a qué se deberá, pero seguro que es hormonal.

Y, bueno, eso es todo por hoy. Espero que os sirva de algo lo que os he contado.

¡Que tengáis buen fin de semana!

martes, 22 de abril de 2014

¡Me han dado un premio!

Esta mañana me ha dado un subidón. Estaba en la estación, de vuelta de mis minivacaciones de Semana Santa y esperando a que mi marido volviera de la panadería, cuando me he puesto a leer mis emails en el móvil y me he encontrado con que Merimeri ha publicado un comentario en mi blog. En éste me dice que me pase por su blog, “El peso de la infertilidad”, porque tiene una sorpresita para mí.

¡Y tanto que ha sido una sorpresa! ¿Pues no me dice la muy loca (en el mejor sentido de la palabra, se entiende) que me ha nominado para el premio “Este blog sí que mola” que creó mamasonrisa del blog “Una sonrisa para mamá”?

Puesto que sólo hace pocos meses que formo parte de la blogosfera, no sólo como autora de “La cigüeña no viene a Alemania” sino también como lectora de múltiples blogs (no sólo sobre maternidad sino sobre otros temas que me interesan), jamás me habría esperado un premio como éste.

Por eso, con esta entrada quiero mostrarle mi agradecimiento a Merimeri, no sólo por otorgarme el premio, sino también por leerme todas estas semanas con tanto interés y por mostrarme su apoyo con sus comentarios. Ya sabéis lo que se suele decir: “Este blog se alimenta de tus comentarios”. Sin Merimeri y otras lectoras a las que espero que mi blog ayude de alguna manera, “La cigüeña…” no tendría sentido.

Por supuesto, mil gracias también a la creadora del premio, mamasonrisa, cuyo nick ya deja claro qué tipo de persona es. Espero que siga muchos años teniendo motivos para seguir sonriendo y contagiándonos a todas con su optimismo. Seguiré leyéndola. ¡De verdad, muchas gracias!

Como ya he dicho, el premio se llama “Este blog sí que mola” y éstas son sus normas:

 Normas: 
♥ Agradecer a la persona que te premia.
♥ Visitar a los premiados.
♥ Visitar el origen del premio en unasonrisaparamama.com
♥ Nominar 5 blog que te gusten
♥ Explicarles las normas (puedes hacer un copia y pega)

Aquí podéis ver la insignia tan bonita que ha diseñado mamasonrisa para la ocasión (muchas gracias, Camino Infertilidad, por chivarme cómo se pone un .gif en una entrada de blog):


Bueno, y ahora parece que ha llegado el momento de nombrar a mis cinco premiadas (y los motivos por los que deseo darles este premio, aunque en la convocatoria no diga que haya que hacerlo):

Mis premiadas son:

xiana1983@gmail.com,  por su blog “Con final feliz”, el primer blog sobre infertilidad y métodos para concebir que leí y que me armó de valor para ponerme a escribir.

Camino Infertilidad, por su blog “El Camino de la Infertilidad”, por el diseño tan bonito de su blog y por su merecido positivo, que me anima a seguir luchando.

MisMellis, por su blog “Mis Ovomellizos” y por la muchísima información que he encontrado en él.

Maru Psuggi, por su blog “¡Que me parta un milagro!”, por hacerme siempre reír a pesar de la seriedad del tema y por la cantidad de sinónimos que encuentra para describir el dolor de las inyecciones que tuvo que ponerse.

Marta Gris Martínez, por su blog “Cuando embarazarse es embarazoso”, por su también merecidísimo positivo,  por su decisión de cerrar su blog y abrir otro nuevo cuando logró su positivo y por la forma en que ella explica por qué hacerlo: “Es por ésto que he decido dejar el blog Cuando embarazarse es embarazoso y abrir el blog Cuando embarazarse es maravilloso (estoy en ello). Creo que de ésta manera las que quieran continuar siguiendo mi experiencia podrán hacerlo y las que no, no serán "machacadas". No quiero hacer sentir mal a nadie con mis ecografias, la habitación, el sexo del bebé, el nombre, la canastilla, etc. Temas que se tratan sólo cuando ya estás al otro lado de la línia y que se desean sin medida cuando no lo estás”.

Espero que a todas les haga la misma ilusión que a mí recibir este premio y que les anime a seguir escribiendo tanto y tan bien como lo han hecho hasta ahora. 

Yo prometo sacar tiempo de debajo de las piedras para seguir leyéndolas y pido disculpas por adelantado si en alguna ocasión me olvido de hacerlo.

¡Un abrazo a todas! 

Primer tratamiento con Gonal F., Ovitrelle y Duphaston

Dejando un poco de lado el humor, voy a contaros cómo ha sido este primer ciclo de Gonal F. y Ovitrelle.

Como ya sabéis, en marzo me hicieron un seguimiento del ciclo: un análisis de sangre el segundo día de la regla (del ciclo), un Ultraschall el día 13 y otro análisis de sangre el día 22. Según la Doctora T. estaba todo in Ordnung, o sea, todo bien.

(Primera pregunta sin respuesta: Si de verdad todo está bien, ¿por qué no me quedo embarazada? ¿Por qué un tratamiento, o dos, o tres?)

Y ahora en abril estoy teniendo mi primer tratamiento con Gonal F., Ovitrelle y Duphaston.

Desde el día 3 al día 8 (¿o era el 7? ¡Jaja!) del ciclo me tuve que pinchar 37,5 i.E. de Gonal F. Al día siguiente, el día 9, fui a la Doctora T. a que me hiciera un Ultraschall y viera cómo se habían desarrollado mis folículos hasta entonces, y supongo que el desarrollo no fue el esperado porque a partir de ese día, me subió la dosis a 50 i.E.

(Segunda pregunta sin respuesta: ¿Por qué en muchos blogs de los que leo se habla de pincharse 75, 150 o incluso 200 i.E. de Gonal F. pero yo sólo me he tenido que pinchar 37,5 ó 50 i.E.?)

Mis primeras experiencias con el Gonal F. podéis leerlas aquí y aquí.

El martes, día 13 del ciclo fui de nuevo a hacerme un Ultraschall y, nada, que parecía que todavía faltaba un montón para que los folículos llegaran al tamaño deseado y por eso tenía que seguir pinchándome Gonal F., sin subir la dosis, y volver dos días después, el día 15 del ciclo.

Allá que me fui el jueves otra vez para que la Doctora T. me hiciera otro Ultraschall. ¡Y por fin parecía que mis folículos estaban casi listos! Me dijo que me tocaba ovular con el ovario izquierdo y que en él se encontraba un folículo suficientemente grande, de aproximadamente 1,7 cm y a lo mejor incluso un segundo folículo un poco menor que el otro.

(Tercera pregunta sin respuesta: Si se rompen los dos folículos, ¿significa que puedo tener mellizos?)

He dicho que estaban casi listos y no listos del todo porque, según la Doctora T., todavía eran necesarios un par de pinchazos más de Gonal F. (hasta el día 16) antes de inyectarme el Ovitrelle, cosa que hice el sábado, día 17 del ciclo, para provocarme la ovulación.

(Cuarta pregunta sin respuesta: ¿Y si he ovulado justo antes de inyectarme el Ovitrelle y después he ovulado una segunda vez por habérmelo inyectado el sábado? ¿Es posible ovular dos veces en el mismo ciclo? La Doctora T. me dijo que no había inhibido la ovulación mientras me inyectaba el Gonal F., o sea que podría haber ovulado naturalmente, ¿no?)

También me dijo que tanto el sábado, día en que me inyecté el Ovitrelle, como el domingo teníamos que mantener relaciones y esto lo seguimos a rajatabla. De hecho, por si acaso, también ayer lunes lo hicimos para aumentar las probabilidades, no fuera a ser que ovulara más tarde de lo que la Doctora T. había calculado y los bichitos llegaran con demasiada antelación.

(Quinta pregunta sin respuesta: ¿Por qué todos los médicos te recomiendan mantener relaciones un día sí y un día no para que los bichitos tengan más fuerza y sin embargo la Doctora T. me recalcó que teníamos que hacerlo los dos días seguidos?)

A partir de hoy, día 20 del ciclo, y hasta el sábado de la semana que viene, día 32 del ciclo (12 días en total) tengo que tomar una vez al día Duphaston 10mg, que es didrogesterona, una hormona sintética similar a la progesterona humana.

(Sexta pregunta sin respuesta: ¿Por qué no dice el prospecto del Duphaston que se trata de un medicamento empleado en reproducción asistida (como lo dicen los prospectos de Gonal F. y Ovitrelle) sino que dice que es un medicamento para regular el ciclo menstrual de la mujer o para el tratamiento de la menopausia? ¿Por qué dice también que no se puede tomar durante el embarazo pero muchos ginecólogos lo recetan en las primeras semanas del mismo?)

Ahora simplemente esperar unas dos semanas a ver si el tratamiento ha dado resultado. Si tres días después de haber dejado de tomar el Duphaston no me baja la regla, tengo que hacerme un test de embarazo casero y ver qué pasa.

La Doctora T. me dijo que si me daba positivo la avisara para que supiera que no iba a volver por allí, es decir, que imagino que la beta en sangre me la podría hacer en la consulta de mi ginecóloga, en mi ciudad. Si me diera negativo tendría que ponerme en contacto con el KiWuZe otra vez para empezar el tratamiento de nuevo, esta vez quizás con una dosis más alta de Gonal F.

(Séptima pregunta sin respuesta: ¿De verdad funciona este tratamiento? ¿Por qué hay tantos blogs o foros en internet en los que tantas mujeres hablan de haber hecho este tratamiento, sin éxito, pero no he encontrado a ninguna que diga que tuvo a su bebé gracias a él? ¿Me funcionará a mí? ¿Será a la primera? ¿O tendré que pasar por miles de historias más antes de tener a mi pequeñín en brazos? ¿Por qué hay tantas que después de quedarse embarazadas perdieron al bebé entre las semanas 6 y 8?)

Mi marido me dice una y otra vez que tenemos que ser optimistas, que mi pesimismo es lo que me impide quedarme embarazada y es que de lo que él no se da cuenta es de que cuanto más optimista soy, cuantas más esperanzas tengo, más grande es la ****** que me pego y más triste me pongo cuando veo que me ha bajado la regla.

Pero sí, un poco de razón sí tiene. Así que desde hoy mismo y, como mínimo, hasta el 6 de mayo… ¡a cruzar los dedos! Y vosotras también, ¿eh? :)

jueves, 17 de abril de 2014

El día de la marmota

No sé cuántas veces habré ido ya este mes al KiWuZe. Que si Erstgespräch, que si (varios) análisis de sangre, que si ecografía aquí, que si ecografía allá… La cosa es que, como ya sabéis, el KiWuZe me pilla bastante mal y tardo casi una hora de tren en llegar, así que lo de ir, como ahora, tres veces a la semana, para mí es un auténtico engorro. Además es que por una serie de circunstancias siempre, siempre, siempre, vuelvo a casa estresada, enfadada, desilusionada… Cada vez que me toca ir, es como si todo se repitiera como en un videojuego o en una pesadilla y yo ya empiezo a sentirme como Bill Murray en “El día de la marmota”. Os cuento.

Todos los días antes de salir de casa, relajada, compruebo que todas las ventanas están cerradas y que la cocina está apagada. Con la tontería, me doy cuenta de que ya no voy con tanto tiempo de sobra como pensaba al principio por lo que tengo que acelerar el paso para no perder el tren. Por suerte, cuando todavía me queda un poco para llegar a la estación, veo que se acerca un tranvía y que si corro un poquito me da tiempo a cogerlo por lo que llegaré  la estación 5 minutos antes que a pie. Corro, cojo el tranvía, llego a la estación. ¡Tengo que comprar el billete! ¡Scheiβe, en el Automat de la estación no es posible! Y… ¡Scheiβe, no llevo dinero suelto! ¿Cogerá billetes el Automat que hay dentro del tren o sólo monedas? Hmmm, si me compro un bocadillo en la panadería (de la estación) podré pagarlo con un billete de 10€ y podré comprar el billete con el cambio que me den. “¿De qué quiere el bocadillo, de jamón o de queso?” “Pues normalmente de jamón pero esta vez lo quiero de queso”. “¿Gouda o Mozzarella?” “¡Gouda, por supuesto! La Mozzarella mejor en ensalada”. Por fin subo al tren. Estaba claro que el Automat estaba en la otra punta, ¿no? Me abro camino entre la gente y por fin llego al Automat, ¡joder, qué lento es! Por fin tengo mi billete y puedo buscar un sitio. Mejor un sitio donde no haya nadie justo enfrente de mí porque paso de que me observen mientras me como el bocadillo. ¿Babearé? ¿Me llenaré de migas que no sabré después dónde tirar? El tren está lleno de gente, así que al final tengo que conformarme con un sitio en el pasillo donde todos pueden observarme. Me como el bocadillo intentando que no se me salga la lechuga de la boca, saco el Kindle y me pongo a leer.

Casi una hora después llego al KiWuZe, falta alrededor de media hora para que pueda entrar a ver a la Doctora T. Si hubiera cogido el siguiente tren a lo mejor habría llegado con unos minutos de retraso, lo que habría dado igual porque la Doctora T. nunca es puntual, pero de todas formas yo siempre prefiero llegar con el tren anterior aunque luego me toque esperar un montón.

La vuelta es siempre mucho peor. Siempre que salgo del KiWuZe faltan exactamente 11 minutos para que salga el tren a mi ciudad. Andando rápido, la estación está a unos 12 minutos, así que siempre me toca preguntarme: ¿corro y cojo el primer tren o voy despacio y tengo que esperar casi 30 minutos a que salga el siguiente? Pues siempre, hasta ahora, he decidido correr. ¿Y cuántas veces he cogido el tren? ¡Ninguna!

No os lo vais a creer pero todas las veces que he corrido he llegado al andén justo cuando se cerraban las puertas. En España estoy segura de que alguien habría sujetado la puerta para que no se me cerrara en las narices pero en este país son pocos los que mueven un dedo por los demás, así que todas las veces he perdido el tren por décimas de segundo. Habría sido suficiente con que alguno de los que estaban dentro del tren, al lado de la puerta, hubiera puesto la mano en el sensor, pero no, es mejor quedarse con cara de besugo mirando cómo yo corro, no, mejor dicho, cómo yo vuelo escaleras abajo. La última vez, para más inri, pasó algo también muy típico en este país y que no puedo soportar. Al cerrárseme las puertas del tren otra vez en las narices me dio un ataque de risa y se escapó de mi boca un “¡Scheiβe, es la tercera vez esta semana que pierdo el tren!”. ¿Os imagináis cómo reaccionaron las dos chicas que había a mi lado en el andén? Pues primero me miraron desconcertadas y después, como si oyeran llover. ¡Nada! ¡Ni una sonrisa! ¡Ni un “pues qué mala suerte”! ¡Ni un “¿y a mí que me importa?” ¡Nada! ¡Panda siesos los alemanes, de verdad! ¿De verdad es éste el país en el que quiero que crezcan mis hijos?

Por eso es por lo que todas las veces que he ido al KiWuZe este mes he llegado de tan mal humor a casa. Después de varias horas corroyéndome el mal humor y teniendo casi pesadillas con la próxima vez que tuviera que volver a vivir la misma experiencia es por lo que decidí que esto no podía continuar así. ¡Tengo que tomarme las cosas con más calma! Así que ayer decidí hacer las cosas de diferente manera y disfrutar de la vida. ¿No era también así en “El día de la marmota” que Bill Murray tiene que cambiar  algo de lo que hace cada día para que este día deje de repetirse? Pues eso mismo he hecho yo hoy.

A pesar de haber comprobado, como siempre, ventanas y cocina antes de salir de casa, he salido hoy con tiempo suficiente y sin prisa. Al pasar por la parada de tranvías he visto, como cada día, que venía uno y lo he cogido para ir más holgada de tiempo. En la estación me he comprado de nuevo un bocadillo, pero esta vez no para que me dieran el cambio sino porque tenía hambre de verdad. He llegado al tren tan pronto que todavía no estaba lleno y he comprado el billete en el Automat sin tener que hacer cola o abrirme camino entre la gente. Antes de entrar al KiWuZe me he ido a una panadería y me he tomado un café sin prisas.

Me ha costado un montón cambiar esta rutina e ir sin prisas a todas partes pero ha merecido la pena. ¿Qué cual ha sido mi premio? Pues como el de Bill Murray: ¡que el día de la marmota no se vuelva a repetir!

Y es que al llegar al KiWuZe todo ha sido diferente. He tenido que esperar menos de lo normal para el Ultraschall con la Doctora T., cuando he salido de la consulta no faltaban 11 minutos para que saliera mi tren sino 7 por lo que correr a la estación no merecía la pena, en la estación no sólo he tenido tiempo para comprar el billete del tren en un Automat de la estación para el que no había cola sino que también me ha dado tiempo para echarle un vistazo a la librería y en el tren he encontrado el mejor sitio que se pueda encontrar en un tren, uno lo suficientemente tranquilo como para sacar el portátil y escribir esta entrada de mi blog.

Ah, pero el mejor premio de todos es… ¡que mis folículos están suficientemente desarrollados y que no tengo que volver al KiWuZe hasta dentro de dos semanas!

¡¡¡Esperemos tener el positivo ya este ciclo y no tener que volver al KiWuZe nuuuuunca más!!!